viernes, 28 de marzo de 2014

Pescador de Ilusiones

Un excelente film de 1991 con los papeles protagónicos de Robin Williams y Jeff Bridges. Dos seres marginales a su modo, que hallan un punto de encuentro desde lo emotivo, para convertir la historia en un duelo de colosos. Una estrella de radio en franca decadencia y una atormentada víctima de la violencia de la sociedad norteamericana, logran estar en la misma sintonía en un canto a la amistad y los sueños.

Con un Paddy (Robin Williams) a flor de piel, una catarata de expresiones y vivencias trasladadas a la audiencia por un actor dúctil y de los que hoy escasean, y una sólida interpretación de Jeff Bridges, que pasó a convertirse en la mejor carta de una familia acostumbrada a las luces y las tablas de la actuación.

Una película de esas que se pueden ver más de una vez, recomendar a otros sin temor a quedar mal, y una oportunidad ideal para conectarse con el mundo de las sensaciones y los valores, tantas veces olvidados en el mundo acelerado de hoy.

viernes, 21 de marzo de 2014

Los magníficos siete

Quién no recuerda los acordes de la característica banda de sonido de Elmer Bernstein junto a la épica cabalgata con siete rostros que perduran en el recuerdo emergiendo del polvo del desierto mexicano.

El film de 1960 cuyo estelar reparto encabezado por Yul Bryner y Steve Mc Queen marcó el inicio de toda una época en lo que a westerns se refiere, se completaba con figuras como James Coburn, Charles Bronson y Robert Vaughn, quienes con posterioridad se transformarían en otros íconos del cine y la tv con personajes como Flint, Napoleón Solo y el vengador anónimo respectivamente.

Junto a los marketineros referidos, aparecían también Brad Dexter, el malvado de turno interpretado por el consagrado Eli Wallace, y el muy joven y prometedor por entonces Horst Buchholz, realizando una particular remake del clásico Akira Kurosawa, Los siete samurais.

Más allá del género y las figuras convocadas para el film, una enseñanza se trasluce en medio de las balas y los golpes, el valor de lo propio, la fuerza de lo colectivo. Lo censurable es que quienes imparten esos aprendizajes sean mercenarios y cultores de la apología de la violencia. Claros oscuros de la vida real trasladados al celuloide.

Pero es un clásico para ver de vez en cuando, con una picada y amigos de por medio.